martes, 17 de agosto de 2010

Material Prueba Corta #2 Trimestre 1



• Estos tres elementos llevan a considerar que en el mundo reina el capricho, la ARBITRARIEDAD de los dioses, y, por lo tanto, que en la actitud mítica el mundo se presenta como siendo un CAOS <33> más que un Cosmos.
• Los dioses son arbitrarios en su conducta, aunque no tanto como para que no se puedan controlar mediante ritos <34> y plegarias (35).
• Por ejemplo, el mundo griego anterior a la aparición de la filosofía vivía instalado en esta actitud; el gran acontecimiento espiritual que inician los griegos en el siglo VI a.C. consiste precisamente en intentar superar esta forma de estar ante el mundo con otra forma revolucionaria que apuesta por (36) la razón como el instrumento de conocimiento y de dominio de la realidad, es entonces que nace la filosofía.

Sin embargo, la verdad es que hasta no hace mucho, no existía para el hombre más que una posibilidad de afirmarse en el espantoso misterio del mundo, la de aplacar las fuerzas naturales a base de ofrendas y tratar de influir en ellas mediante el poder de la magia <37,38,39>.
El hombre vivió durante mucho tiempo, miles de años <40,41,42>, como almacenero, cazador y recolector vagabundo, antes de hacerse sedentario hace ya unos 10.000 años y aprender a cultivar las plantas y arar el suelo <43>. Las religiones ecuménicas tienen más de 2.000 años de edad, las modernas ciencias naturales tan solo 200 <44>.

De aquel alborear de la cultura llegan a nuestros días vestigios de la arcaica fe en la magia,
cuando se imponen las manos a una persona por ejemplo <45>, cuando se bautiza un navío con champán en vez de sangre expiatoria, cuando se extiende una alfombra roja ante un potentado <46>, en todo esto queda algo de primitivos rituales mágicos; el tacto trasmite la fuerza, el vino es una libación,
la alfombra no deja que el personaje toque el suelo, estas acciones de olvidado sentido, se refieren a un mundo perdido (talvez no tanto, según Roland Barthes, quien sostiene que en las sociedades después de la modernidad existe una sorprendente proliferación de mitos modernos) en el que se pronunciaban conjuros y encantamientos <47,,48,49,50>, se observaban tabúes, se practicaba la magia y en el que todas las cosas tenían que ver entre sí.


Si se observan meticulosamente estas fuerzas, vemos que de las prescripciones de ese mundo proviene el tabú, es decir (51), la orden de omitir algo, ese nombre, lugar, objeto o entidad que se respetaba por su carácter sagrado y gran poder. La palabra tabú significa « dotado de un carácter extraordinario », en el mundo de los cazadores y labriegos primitivos todas las cosas estaban poseídas de un MANA <52>, especie de irradiación mágica donde el cacique tenía el MANA más fuerte y por eso era peligroso tocarlo, era "tabú".
La creencia en el MANA y los tabúes es en sí una sola cosa y no solo existió en Oceanía <53>, sino en todos los pueblos llamados primitivos o arcaicos <54>, para ellos todo lo que no se comprende o no se ve, tiene espíritu y vida, y no solo los hombres, animales y plantas, sino que todas las cosas están cargadas de fuerza vital, están animadas y pertenecen a una correlación viva.

El hombre puede intervenir entonces con determinados métodos, que son solo accesibles a los elegidos o iniciados, (es por esto que se dan sorprendentes similitudes entre las sectas, las sociedades secretas y las religiones ancestrales) así es como el hechicero <55,56>, por ejemplo: Chamán (MAGO, médico brujo, druida) conjura con las danzas, los mantras, el tambor, la máscara, las pociones, a los espíritus propicios que le permiten dominar una enfermedad, ganar la guerra, obtener buena cosecha o atraer la caza.
También proviene del tiempo de los primeros cazadores, el totemismo <57>, cuyo origen formal es muy discutido en la etnología, la palabra indo- americana tótem, significa:
Familia, en el sentido original de horda o clan, el totemismo afirma que una persona o grupo humano mantiene una relación mágica activa y perpetua con un animal, planta o incluso otras cosas.
Los cultos a la fecundidad <58, 59, 60>, ocupaban un gran lugar en las religiones naturales, estos actos mágicos tienen por objeto asegurar al hombre, animales o plantas, la fecundidad de la que depende la propia supervivencia.
La palabra fetiche encuentra su raíz etimológica en el vocabo portugués FEITICO, y se refiere a cualquier objeto poseedor de la fuerza de MANA, los fetiches se emplean para encantar, conjurar o para dar morada a un espíritu. <61,62, 63, 64,65> (66)